EPES adhiere a la Campaña 16 días de Activismo contra la Violencia de Género

Cuando el Estado no genera leyes, ni servicios adecuados que protejan la vida de las mujeres y disidencias, permitiendo la impunidad de los agresores, es violencia estructural, dice la declaración.

Declaración pública

Santiago, de Chile, 10 de diciembre, 2021

En el Día Internacional de los Derechos Humanos, Fundación EPES se suma a la Campaña 16 días de Activismo contra la Violencia de Género, promovida por ELCA en América Latina y El Caribe, y declara:

La violencia contra las mujeres es una  pandemia y un atentado a los derechos humanos de la mitad de la humanidad.

La violencia contra las mujeres es un problema estructural que se produce y reproduce cada día, amparada en leyes, instituciones, creencias, mensajes transmitidos a través de los medios de comunicación y diversas expresiones culturales de un sistema conservador y patriarcal, que priva de manera sistemática a las mujeres de la posibilidad de ejercer a plenitud sus derechos humanos.

En Chile, los crímenes de lesa humanidad de la dictadura, con asesinatos, desapariciones y tortura -incluida la violencia sexual-, ejercida por agentes del Estado, aún continúan impunes. También las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el marco del estallido social.

Cuando el sistema judicial permite la impunidad de agentes del Estado es violencia estructural.

Cuando las mujeres defensoras de la tierra y el agua mueren a causa de dudosos accidentes o supuestos suicidios y el sistema judicial no establece la verdad y la justicia es violencia estructural.

Nicolasa Quintremán Calpan, mujer mapuche pehuenche, de la comunidad Ralco-Lepoy, del Alto Biobío, fue encontrada muerta el 24 de diciembre de 2013, flotando en el embalse artificial de la represa Ralco, donde se emplazaba el proyecto hidroeléctrico de la empresa Endesa, contra el que luchó por años.

Macarena Valdés Muñoz, mujer mapuche, defensora de su comunidad Newen de Tranquil, en la localidad de Liquiñe, luchadora contra el proyecto hidroeléctrico de la compañía austriaca RP Global, fue hallada colgada en las vigas de su casa el 22 de agosto de 2016.

Javiera Rojas Veas, mujer nortina de 42 años, defensora ambiental del Valle y del Río Cogotí, opositora a la construcción del embalse La Tranca, el cual fue suspendido por la acción de las organizaciones, fue encontrada muerta el 30 de noviembre de 2021, en una casa abandonada en Calama, atada de pies y manos, con evidentes signos de tortura.

Las muertes de Nicolasa Quintremán Calpan, Macarena Valdés Muñoz y Javiera Rojas Veas, defensoras de los derechos humanos, claman por verdad y justicia.

Al 30 de noviembre de 2021 se han registrado 45 femicidios. En Chile, cada año la cifra supera los cincuenta asesinatos de mujeres y se duplican los femicidios frustrados, con la inmensa carga de lesiones físicas y daño emocional en las familias y comunidades donde viven las víctimas.

Cuando el Estado no genera leyes, ni servicios adecuados que protejan la vida  de las mujeres y disidencias, permitiendo la impunidad de los agresores, es violencia estructural.

La lucha contra las múltiples formas de violencia contra las mujeres, exige transformar el orden social patriarcal, que produce y reproduce estructuralmente la violencia contra las mujeres y disidencias; y requiere que la sociedad toda analice, opine y se movilice por una vida libre de violencias.

NO SON HECHOS AISLADOS, ES VIOLENCIA ESTRUCTURAL

¡SOMOS MÁS, NI UN  PASO ATRÁS!