Rechazamos toda utilización mediática o instrumentalización política de las niñeces migrantes. La protección de sus derechos debe estar por encima de intereses comunicacionales o ideológicos.
Asimismo, valoramos y reconocemos las voces de integrantes de la comunidad haitiana que contribuyeron a visibilizar la realidad de muchas de estas familias, aportando información, acompañamiento y una mirada indispensable para comprender el contexto de los casos. Su participación demuestra la importancia de incorporar activamente a las comunidades migrantes en la construcción de respuestas institucionales adecuadas y respetuosas.
Solidarizamos con la comunidad haitiana, especialmente con quienes han experimentado preocupación, temor o discriminación a raíz de este caso. Nos preocupa que esta situación pueda traducirse en mayores obstáculos para el ejercicio del derecho a la reunificación familiar en el futuro o en nuevas formas de persecución y criminalización de personas migrantes. Esta situación también pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de registro, seguimiento y coordinación entre las instituciones del Estado, garantizando que cualquier acción destinada a proteger a niños, niñas y adolescentes, se realice con enfoque de derechos humanos e interculturalidad:
Hacemos un llamado a: