“Una huella que no se borra”: Inauguramos la exposición que reconoce el trabajo de EPES en Concepción

A través de fotografías y afiches, la exposición “Una huella que no se borra” rescata la memoria del trabajo de EPES en Concepción y su aporte a la defensa del derecho a la salud, la organización comunitaria y la articulación de redes durante años de trabajo en la región.

EPES se fundó en Santiago en 1982, con el fin de promover la organización y participación en salud de los sectores populares, extendiéndose a Concepción en 1983, ciudad elegida por sus niveles extremos de precariedad de vida, su concentración de población, y su historia de organización y movilización popular.

Nuestra fundación en Concepción, aportó durante años en la defensa de derechos, a través de la formación y asesoría a grupos de salud, la articulación de redes, abordando la prevención del VIH/SIDA, problemáticas socioambientales, y respuestas comunitarias frente al desastre post-terremoto de febrero del 2010.

En 2024, se cerró el trabajo en la región y, desde 2025 el edificio que albergó a nuestra fundación, fue arrendado al Servicio de Salud de Talcahuano, hoy Centro Kelluwun.

Con el fin de mantener viva su historia, el jueves 22 de octubre inauguramos, en nuestra sede de Santiago, la exposición: “Una huella que no se borra”, un recorrido por la memoria de EPES Concepción, que relata a través de fotografías y afiches, el trabajo que se realizó en la ciudad penquista.

En la actividad de inauguración, reunió a Karen Anderson, fundadora de EPES, Lautaro López, coordinador de EPES sede Concepción, y a trabajadores/as y personas cercanas a la fundación, en un espacio de memoria y reconocimiento al trabajo construido junto a las comunidades de Concepción, donde estuvimos presente territorialmente, aportando para el acceso a la salud en materia de derechos.